La preparación
Paso 1:
Primero, llena hasta la mitad con agua un molde refractario (para el baño María) en el que quepa un molde rectangular y mételo en el horno a 180 grados con calor arriba y abajo.
Paso 2:
Vierta la leche en una cacerola, pele los limones con un pelador de patatas o un cuchillo pequeño (solo la parte superior de la cáscara). Añada la cáscara, 150 g de azúcar y la canela y lleve a ebullición. Tenga cuidado de que la leche no se queme. A continuación, retire del fuego y deje enfriar.
Paso 3:
Mientras tanto, poner los otros 150 g de azúcar con 4 cucharadas de agua en una cacerola pequeña o sartén y caramelizar a fuego medio, removiendo constantemente (hasta que el azúcar esté marrón y líquido).
Paso 4:
Vierta con cuidado el azúcar caramelizado en el molde rectangular y muévalo ligeramente con una toalla o un agarrador (ya que el molde puede estar muy caliente) hasta que el azúcar líquido se distribuya uniformemente por el fondo.
Paso 5:
Pele las manzanas, córtelas por la mitad y en rodajas, y colóquelas sobre el azúcar caramelizado.
Paso 6:
A continuación, bate los huevos en un bol y mézclalos bien con un batidor.
Paso 7:
Cuando la leche se haya enfriado, retira la canela y la ralladura de limón, añade la leche a la mezcla de huevos y vuelve a batir bien. Vierte la mezcla en el molde rectangular.
Paso 8:
Coloca con cuidado el molde con la mezcla en el baño María del horno. Hornea a 180 grados durante unos 45 minutos. Si la parte superior del flan se dora demasiado rápido, cúbrela con papel de aluminio.
Paso 9:
Una vez horneado, sacar con cuidado el flan del baño María y dejar enfriar. A continuación, meter en la nevera durante al menos 3 horas. Después, despegar los bordes con un cuchillo, colocar una bandeja alargada sobre el molde rectangular, girar hasta que el flan caiga sobre la bandeja, ¡y listo!